Greg Graffin, de Bad Religion: el ícono del punk que enseña en la universidad y cree en un futuro mejor

Greg Graffin, de Bad Religion: el ícono del punk que enseña en la universidad y cree en un futuro mejor

29 octubre, 2019 Desactivado Por holasaul

Esta entrevista fue realizada Clarín Espectáculos de Argentina, si quieres leerla en su totalidad da click aquí.

Si bien las canciones de Bad Religion suelen ser sucias, rápidas, distorsionadas y estridentes, la banda encarna mejor que nadie aquella máxima que desafía los alfileres de gancho como aros, las crestas y los borcegos en mal estado y que refiere a que el punk es una actitud, y no un sonido ni una imagen.

Dentro de esa lógica, Greg Graffin es la figura que define todo a la perfección. Su imagen standard y su condición de profesor de ciencias en la Universidad de California, así como su eterna militancia punk hablan por sí solas. Graffin, de 54 años, está a punto de volver a tocar con su banda en Ciudad de México, el lunes 04 de Octubre en el Pepsi Center WTC, su cuarto concierto en la capital mexicana.

Atiende el teléfono lejos de casa, en Nueva York, donde también da clases en la Universidad de Cornell. Saluda respetuosamente aunque sin emoción, y si bien su voz denota cansancio su discurso es siempre lúcido e interesante.

-Prácticamente toda tu vida fuiste un militante punk. ¿Cambió para vos, con los años, el significado de ser punk rocker?

-No. Sigo creyendo que ser punk es tener algún tipo de verdad importante en el interior, más allá de la superficie. Nunca podrías decir cuál es esa verdad, salvo que te tomes el tiempo de entender y escuchar a los demás. O, por ejemplo, entender el contenido político de la temática de una canción. Para mí siempre fue una inspiración buscar en profundidad y estudiar diferentes tópicos, y en ese sentido la gente que escucha Bad Religion realmente no sabe que representa la banda, excepto que se dediquen a analizar la música, a escucharla con atención y a formar parte del espíritu de la misma. Ese espíritu de desafiar las ideas del poder y cuestionar si hay una mejor manera de hacer las cosas. A la larga, la idea es construir una mejor sociedad.

-Creo que Bad Religion se convirtió en lo que es sobre todo por dos méritos: por un lado la forma de tratar la melodía y la armonía sobre bases de punk rock veloz y por otro su filosofía, reflejada en las letras. ¿Creés que esta dualidad hizo que la banda funcionara tanto en lugares de habla inglesa como en otros donde posiblemente el público no entienda lo que dicen?

-Es fascinante el hecho de que una buena canción pueda disfrutarse en cualquier lugar, sea cual fuere el lenguaje. Hay más información en la música. No son sólo las letras. Gente de muchos países distintos me dice lo que nuestra música les hace sentir. Los sentimientos y emociones que vienen de las canciones; el canto ayuda pero no es lo único. Hay algo especial en la música, algo que la separa de, por ejemplo, un discurso político. Es lo emocional de las melodías lo que une a la gente. Para mí el significado en las letras es tan importante como el de la música.



Te dedicaste de lleno a denunciar las herramientas con las que las religiones o los sistemas políticos intentan dogmatizar a la gente. ¿No es contradictorio estar contra los dogmas y al mismo tiempo hacer públicos tus pensamientos, esperando que la gente los considere?

-Probablemente se trate de proveer los materiales educacionales a los estudiantes. Tener una buena organización y que ellos los interpreten. Por el lado de la música, diría que para mí es un viaje alucinante, pero si no hay audiencia, pues no hay sonido. Así que siempre se espera un ida y vuelta, desde el artista al público y viceversa.

-¿Qué es lo que más te atrae de enseñar, tanto en conciertos como en aulas: dar la información que tenés o abrir un diálogo con los alumnos?

-Siempre aprendí mucho más de los alumnos que de los libros. Así que es importante dar y recibir. Dar información y recibirla a cambio. Hay que abrir la cabeza y tomar lo que otra gente tiene para ofrecer. Los sentimientos son importantes pero no tanto como la información. Así como los sentimientos están atados a la información, queremos ser capaces de verificar sentimientos con hechos. La importancia del intercambio con los estudiantes es conocer los hechos que ellos observan. Hay que abrir la cabeza a eso.

-Cantaste el himno nacional de EEUU en el Reason Rally hace unos años. ¿Qué significa un himno nacional para vos?

-Pues, el comienzo de un evento importante (risas). El de los Estados Unidos es una canción muy interesante, vocalmente desafiante. Es divertido para un cantante ser capaz de hacerla. También la canté una vez en Milwaukee al comienzo de un partido de béisbol. El significado para mí es que simplemente es una formalidad.



-¿Creés que la coexistencia, un tema que analizaste y sobre el cual reflexionaste en tu último libro, sería más sencilla sin redes sociales?

-Bueno, es difícil de decir. Creo que hay mucho potencial, porque compartir información genera pensamiento crítico. Respecto a eso hay mucha esperanza, las redes sociales prometen. Pero también es un gran refugio para la información falsa, la cual es casi imposible de verificar. Así que no sé si sería más fácil. Sin importar si la información que se comparte es falsa o no, la coexistencia debe estar, ya que el planeta se está poblando cada vez más. La verdadera pregunta es: ‘¿Qué queremos hacer con esa coexistencia? ¿Queremos que la interacción entre las personas tenga sentido o preferimos esconderla e influenciarnos a nosotros mismos mediante estar 24 horas al día delante de la pantalla de una computadora?’ Es casi como que las necesidades básicas siempre deben ser cubiertas, pero entonces deberíamos redefinir cuáles son nuestras necesidades básicas. Considerar la información es parte importante de las tareas de los humanos, pero verificarla, incluso con nuestros sentidos, es una misión para morirse de angustia, hoy en día. Creo que habrá una tendencia fuerte en las próximas generaciones de reavivar la búsqueda de información necesaria.