Así les fue a los artistas hispanos en Coachella 2019

Así les fue a los artistas hispanos en Coachella 2019

16 abril, 2019 Desactivado Por Andrés Solis




 




Sin duda, la presencia hispanohablante en Coachella tuvo un peso enorme, ya que no sólo nuestros paisanos en América coreaban las canciones de Bad Bunny o J Balvin, miles de americanos cantaban con gran emoción Mi Gente o Te Boté.

Acá te contamos cómo se puso con nuestros hermanos hispanos.

El fin de semana comenzó de muy buena manera. Los Tucanes de Tijuana fueron los elegidos para abrir como se debe el Main Stage el primer día del festival. ¿Quién iba a pensar que de estar tocando en las fiestas patronales de mi ciudad en octubre pasado el viernes terminarían tocando en uno de los escenario más importantes de todo el continente americano? Todo el mundo postrado bajo el sol de primavera californiano se puso a bailar al son de La Chona, y aunque les cortaron el audio porque se pasaron de tiempo, se escucharon chiflidos y gritos de la gente que quería seguir echando el zapatazo.

Un poquito más temprano de los tijuanenses, sobre la tarima del escenario Sonora llegó Tomasa del Real desde Chile. No cabe duda que a los gringos les encanta el reggaetón y en general todo lo que tenga que ver con Latinoamérica. Tomasa puso a bailar y perrear a más de uno. Como dijo la chilena hace unos meses en una entrevista “antes dependías de la industria hoy la industria depende de ti”, y esto es algo de lo que hablaré más tarde.

Otra más de Chile, nos atrevemos a decir que es la latina más importante de la década, estamos hablando Mon Laferte, quien con unos visuales muy minimalistas y su belleza inmesurable se robó la tarde del viernes con sus éxitos, su material más reciente, Norma, y le terminó de volar la cabeza a todos los asistentes con su cover a Dua Lipa.

Cayendo la noche, llegó el fenómeno que está acaparando toda la atención tanto de la industria como del público en general. Cataluña y toda España están de fiesta, porque Rosalía está siendo todo un éxito en todo el mundo. La genio detrás de El Mal Querer tuvo un show muy aclamado por el público californiano, con números de baile muy bien llevados a cabo y un setlist agarrando lo mejor de sus dos álbumes. Una artista que se merece eso y más.

El ombligo del festival (o sea, el sábado) dio inicio con grandes actos gringos, pero obviamente también uno latino muy emocionante. Javiera Mena, con un set de 40 minutos, se puso la bandera de Chile sobre los hombros y demostró que la escena musical latina está más fuerte que nunca. Su synthpop llegó a oídos de todos los asistentes y estoy completamente seguro que enamoró a todos en el Sonora Stage.

Ya caída la noche del sábado y siendo el antepenúltimo acto del escenario principal (¡sólo antes de Weezer y Tame Impala!), J Balvin regresó al Coachella a cantar sus más grandes éxitos que han sacudido a TODO el mundo. El colombiano dejó muy en claro con Vibras (2018) el compromiso que tiene con el arte, y la experimentación que lo llevó a optar por ese sonido nuevo que están haciendo del género urbano algo innovador y nunca antes escuchado. Durante su presentación, podían apreciarse muchos bailarines “kawaii” sobre el escenario con visuales llenos de colores y sabores (ok, esto último quizá no, pero quedaba bien). Muchos consideran este show como la más grande presentación de un latino en el extranjero. Orgullo latino.



Para cerrar con broche de oro los actos latinos del festival más grande del continente, el puertorriqueño Bad Bunny dio cátedra de por qué el género urbano está liderando en la industria, las listas de éxito y, como ya vimos, en los megafestivales. Con un traje y unas gafas de sol extravagantes como ya es costumbre del cantautor, Bad Bunny mostró un inigualable orgullo y felicidad de sus raíces y de representar a Puerto Rico y Latinoamérica en todo el mundo.

“Gracias por todo, de corazón. Para mí es muy grande estar aquí. Me siento muy feliz, muy agradecido con todos ustedes. Y (estoy) muy orgulloso de lo que represento, de la comunidad latina que ha llegado lejos hablando el idioma que hablan en mi país. Y representando a mi isla Puerto Rico y a los latinos en el mundo entero”, dijo Bad Bunny casi al finalizar su presentación sobre el escenario principal.

Coachella 2019 fue la edición con más presencia latino en las dos décadas de actividad ininterrumpida de este megaevento, y creo que es evidente a qué se debe esto. El género urbano ha sido importante para la industria durante los últimos años y es debido al gran alcance que esta cultura puede tener, que más que ser un alcance musical y artístico, es un golpe de folclor y cultura latina ante todo el mundo.

Más que reggaetón, artistas como J Balvin, Bad Bunny o Rosalía representan una nueva era de la música urbana por su experimentación y fusión de géneros y conceptos que resultan tan llamativas como cualquier disco de rock, y esto es lo más raro del caso, que el rock más que estar muriendo, está quedando obsoleto. ¿Por qué? Porque sigue siendo lo mismo de antes, las mismas estructuras, las mismas bases. En cambio, el género urbano (en las manos adecuadas) está en constante cambio y experimentación para darnos los sonidos más modernos posibles.

A cada rato se lo menciono a amigos, y ya hasta hartos los tengo: la gente que escuchaba a Bad Bunny lo sigue escuchando por ser “reggaetón”, y la gente que no lo escuchaba sigue sin escucharlo por ser “reggaetón”. Creo que esta última frase resume lo que está pasando con la comunidad internauta en torno a este rollo latino en Coachella. La gente es malinchista y se avergüenzan de sus raíces. “Ese wey no me representa”, “qué asco de música” y demás son los comentarios de ese tipo que abundan en notas referentes a esto.



Las listas de éxitos a nivel internacional alumbran nombres como Bad Bunny, J Balvin, Zoé, Bomba Estéreo, Mon Laferte y muchos compatriotas latinos. ¡Esto es para estar orgullosos! No sólo su país los escucha, TODO EL MUNDO es partícipe de esta revolución musical.

Lo dije hace unos meses y lo digo nuevamente: es 2019, vivimos en un mundo moderno, donde todo es lo que es y cada uno tiene una perspectiva diferente de cada cosa. Empecemos a respetar, a ver por los demás, a ser tolerantes y abiertos al cambio. El arte es arte, y éste se creó con la finalidad de unir gente, de expresar algo, no para dividir sectores como la gente intolerante y estúpida ha hecho y sigue haciendo. El cambio ya está aquí. El cambio está en nosotros.