Así disfrutamos del paraíso en Festival Vaivén 2019

Así disfrutamos del paraíso en Festival Vaivén 2019

3 abril, 2019 Desactivado Por holasaul




 




El fin de semana, es ese momento en el que el tiempo se desvanece; pareciese que tarda una eternidad en llegar y en un parpadear se termina. Fin de semana… uno o dos días para disfrutar de la serenidad, de la tranquilidad, de Morelos; una vez más Jardines de México cobijo el festival Vaivén. Durante un día el lugar se convirtió en un laberinto de luces y música interminables.

En carro, en camión, con amigos, o pareja, llegaban los asistentes. Playeras de flores y muchos colores, shorts, gafas de sol, bloqueador, bronceador, y todo tipo de artilugios que se encuentran en un paseo a la playa estaban presentes; alargandose en una fila bajo el rayo del sol se encontraban los espectadores, esperando entrar.

Lucia Haze fue la encargada de encender la festividad primaveral; las parejas daban vueltas, y quien estaba solito tampoco se agüito. Los minutos transcurrían, el lugar se llenaba. Rubytates, Self Sabotage, Elsa y Elmar, Los Walters, Alex Ferreira y LNG/ Sht, mantuvieron atentos a los asistentes que decidieron llegar temprano. El sol emanaba 37°C mientras se sudaba cerveza.

Muchos esperaban ansioso a Camilo Séptimo en el escenario. La banda no decepcionó en ningún momento a sus fans, quienes llevaban mantas y gritaban los coros.

La residencia Vaivén iba atrapando a los curiosos, que se perdían en la magia de los jardines especiales esperando ser encontrados por algún despistado.

Two Feet. Las palabras se dibujaban en la pantalla de leds detrás del escenario; emergiendo del lado derecho salieron los músicos. El sol descendía para mostrar la belleza de su naturaleza, desprendiendo rosas, y naranjas al horizonte, mientras William hacía de las suyas con su guitarra. Visuales, luces, riffs, sintetizadores, se unen en armonía para ser parte de un todo.  

Cuando la luz natural estaba obsoleta, el país del neón resurge de esa oscuridad, mostrando colores fluorescentes, y distorsiones de la realidad. Reflectores y proyectores volvían fascinantes los jardínes. Oliver Tree, salió brincando con una chamarra noventera. Los gritos enardecidos del público se escuchaban a lo lejos: ¿fue la música? ¿fue el show? Fue ÉL, y su excentricidad lo que hicieron de su presentación un momento cumbre en el festival, con bailes poco convencionales, y música pegajosa, dejó en éxtasis al público.

Entrados en la fiesta, las imágenes se vuelven aleatorias; la cerveza y quizá algunas sustancias, hacen dar vueltas los alrededores, el tumulto hace difícil llegar al otro escenario, ahí está Daya, le gritan –¡Estas hermosa!– pero ella se limita a seguir cantando.

El paradisíaco paisaje dio paso al talentoso productor inglés SG Lewis, quien ha colaborado con músicos de la talla de Disclosure. Fundiendo la electrónica con instrumentos en vivo, vuelve locos a los presentes. La frescura de su música viaja a través de los oídos de quien lo escucha, invitándolo a bailar. Lewis demuestra que la edad no impide el talento.

Poco después de las 23:10 hrs. la adrenalina se respira en el ambiente, Lauren Mayberry y compañía, salen al escenario. El público rompe en gritos, mientras la banda de Glasgow hace de las suyas. Con tutú negro y medias de brillos la vocalista enamora al público. Tan sólo con tres discos de estudio, la agrupación demuestra una vez más que son dignos de ser una banda headliner de cualquier festival.

La imagen del álbum Love Me / Love Me Not se proyecta en tonos azules; James Hatcher y Andy Clutterbuck suben cobijados de gritos, ¡HONNE está arriba!. El dúo enamora por tercera vez al país, con su melancolía sutil, y su capacidad de crear música para escapar de la realidad. La cálida voz de Andy abrazada con los arreglos de James se volvió una explosión de sentimientos.

El cielo explotó el dúo neoyorkino The Chainsmokers, hizo estallar el escenario en más de una ocasión, llenando el recinto de pirotecnia, los Disc Jockeys cerraron el escenario principal con temas como Don’t Let Me Down; acompañados de Daya. Mientras algunos se recargaban de energía, otros más yacían sentados en disfrutando la vista. Los DJs no se limitaron a emitir sonidos electrónicos, el teclado, la batería y la guitarra en vivo les dieron la razón de ser uno de los actos más esperados de la noche.

Sellando la noche, Disclosure destruyó el escenario Claro; Holding on, Help me lose my mind, Moonlight, White noise, fueron las canciones más celebradas de la noche; jóvenes y adultos coexistieron por un efímero momento entre luces de colores, música y la extravagante vida nocturna que regaló el festival. Así la madrugada llegó a su final, con un agradecimiento de los hermanos Lawrence, hacia la calidez del público mexicano.