HIPNOSIS: El primer festival de psicodelia y garage hecho en México

HIPNOSIS: El primer festival de psicodelia y garage hecho en México

diciembre 13, 2017 Desactivado Por David Bajaras


Txt y Fotos por: @daviddbarajas

 

Entre la ola de nuevos festivales, hay tanta variedad que uno no sabe en qué invertir su dinero. Hipnosis llamó la atención de muchos por el contenido de su cartel, que tuvo como cabeza a una de las bandas que varios estábamos a la espera de ver de nuevo en México: Black Rebel Motorcycle Club.

 

A pesar de adjudicarse un título que estuvo lejos de ser realidad, ¿”el primer festival de psicodelia y garage hecho en México”? Fuzz & Gritos, Duna Jam México, Hole Fest, Festival The End y una larga fila no podrían estar en más desacuerdo, el lado bueno es que se encargó de reunir a varias bandas que muchos se perdieron en sus visitas pasadas a México. Fue algo así como “lo mejor de…” varios grupos de garage rock o psych que habían ya venido por separado o en encuentros muy selectos, en el caso de The Black Angels y The Coathangers ya íbamos hasta por la tercera vez.

 

Difícil hacerlo en Diciembre, puesto que el frío ha ido en aumento al pasar los días, y muchos sentíamos ser toda una hazaña sobrevivir a las temperaturas por ver a las bandas que nos emocionaban. Fue toda una cosa de supervivencia.

 

Una de las bandas encargadas de abrir el festival fue Virtual Haze, quien logró con mucha fuerza cautivar a los 20 o 30 puntuales que llegaron desde que las puertas abrieron. Seguidos de Viv And The Sect, quienes nos hicieron bailar con sus ritmos, llenaron de alegría el lugar y nos transportaron a viejos tiempos. Cascabel presentó su último álbum ante un público que les recibió con brazos abiertos, tanto que muchos quisieron ver más de ellos, lamentablemente no hubo oportunidad pues la logística no lo permitía.

La primera banda extranjera en pisar el escenario fue GØGGS, liderados por Chris Shaw, de la banda Ex-Cult, así como con integrantes de Fuzz y el mismo Ty Segall en la batería, esta banda fue para muchos el verdadero plato fuerte al tratarse de su primera vez en nuestro país y al estar en pleno apogeo por su álbum debut. Llena de emoción ver y escuchar a Ty Segall pasar de retumbar en la batería a su guitarra llena de fuzz, atrapando rápidamente con lo que sería la única verdadera muestra de Garage Punk en el día.

Posteriormente, The Mud Howlers, provenientes de Sonora, retomaron el camino del “psych rock” muchos lo ubicamos por su presencia y auténtico sonido, por eso fue extraño que en esta ocasión se tornara un tanto cuadrado para llevarnos a terrenos de la aburrición y ser ellos mismos recibidos con considerable indiferencia, ambiente que prevalecería durante el siguiente acto internacional, Death Valley Girls, quienes fueron la banda que peor sonó al grado de parar el concierto un par de veces para ecualizar y descifrar de donde venían la distorsión en las bocinas; es difícil que todo salga perfecto, por ello el suceso se olvido pronto y el show continuó.

The Coathangers igualmente fue algo que nos pudimos haber ahorrado, llenaron de expectativa gracias a la imagen y sonido que proyectan en su material grabado. Entre que parecía tocaban la misma canción una y otra vez, nos recordaron por qué a pesar de los años la banda sigue estancada en un rango de banda pequeña, mientras otros como Sheer Mag, LA Witch o los mismos Lorelle Meets the Obsolete ya dejaron la huella que ellas no han podido; siendo seguidas por un Ty Segall más pesado y estridente que nunca, enfocándose en su versión más “rock californiano” que el garage que le vimos cuando tocó en la segunda edición de Ceremonia.

Para cuando The Black Angels regresó al Deportivo Lomas Altas, irónicamente el último lugar donde se presentaron apenas hace dos años para el Festival NRMAL, las heladas estaban haciendo de las suyas y fue ahí donde mucha de la oferta tanto culinaria como de indumentaria del festival pudo haber sorprendido a los asistentes con ofertas como café, té o algo para pasar el frío; esperemos que improvisen de acuerdo a las condiciones en un futuro.

The Black Angels sonó opaco y con voz apagada, Alex Maas y Christian Bland aparecían y desaparecían de los parlantes, mientras las proyecciones del fondo parecían descargadas de youtube, quizá por la manera en que fueron ejecutadas pues no parecían los visuales que la banda suele traer consigo. Un sabor de boca amargo que fue solucionado con un regreso más que épico por parte de B.R.M.C., quienes con casi dos horas de concierto recordaron a muchos por qué solían ser los “reyes del cool” en su momento, y ahora son todos unos íconos del rock alternativo que oscilan del garage al shoegaze al blues rock y sí, a la psicodelia.

Entonces, podríamos decir que el evento estuvo “bien” a secas. La alineación fue buena aunque en casos plana, la producción objetable y una oferta que no cumplió con las expectativas. Tenia de todo para ser “un gran festival” pero al final los esfuerzos no fueron suficientes. Esperemos que para el próximo año tomen en cuenta los fallos y los aciertos sean acentuados.